Estando en medio del bosque, sólo y sin siquiera un alma cerca mío, apareció súbitamente "El Ángel de la Muerte", el cual se presentó como tal, pero estaba vestido con harapos, en realidad esto no me asustó, ya que el tipo era muy amigable y hablaba con un acento muy pasivo.Él me dijo que yo era una buena persona, pero de todos modos, en tres días iba a morir. Éste lúgubre veredicto no me impactó en ese momento, pero cuando me recordó que estaba solo en medio de la nada y sin forma de comunicarme con alguno de mis seres queridos (familia, amigos, etc.), me produjo una gran angustia y no quería pasar mis últimos días lejos de ellos, y lo peor era que no podía decirle a ninguno lo importante que son para mí y lo mucho que los quiero. Después de eso, solamente se dió la media vuelta y desapareció entre los árboles.
Han pasado ya unos días de que debiera haber vuelto a buscarme y ya he comenzado a decirles lo mucho que los quiero a varias de las personas a las que nunca se los había dicho, no a todos, pero trato de demostrar a diario que los aprecio y que fuera de mi forma de ser, alegre y relajada, cuando se los diga, sepan que es realmente en serio.
PD: Esta moraleja que de todos modos me ha hecho bien, mas no sé cuando moriré ya que se venció el plazo, me ha servido para decir las cosas con palabras, ya que me cuesta mucho, más que con acciones...