¿Quién no ha tenido algunas de esas lagunas mentales o amnesia pasajera en lapsos moderados de tiempo? Aquellas que ocurren para bien o para mal, involuntaria o voluntariamente, de forma fisiológica o provocadas por agentes externos al cuerpo, pero que finalmente borran una parte de nuestra frágil memoria, y que a veces se torna incómodo que alguien más lo recuerde y uno no, o si nadie sabe que fue lo que pasó en ese espacio de tiempo uno se atormenta tratando de armar el rompecabezas y deducir lo que pasó durante todo ese rato con preguntas como “¿Dónde habré dejado mi polerón?”,”¿qué hace esto en mi bolsillo?” o “¿de qué se estarán riendo?” entre otras.Cosas como estas y que a veces no se pueden evitar nos hacen recordar que la memoria es frágil y que hay que cuidarse de lo que puedes hacer si se te borra la memoria.
Pero a pesar de que la mayoría ocurre gracias a nuestras decisiones, están las reales y que de verdad ocurren... ¿verdad?
PD.: Cuando diga que me dio una, seguramente es de esas de verdad, ya que me dan a menudo.
