
Erase una vez, un muchacho normal para su edad, con el que nos conocemos hace varios años y hemos compartido muchos “carretes”, “chelas” y conversaciones. Era alegre, le gustaba tanto disfrutar de la vida; compartir con sus amigos, conocer gente nueva y sobretodo chicas con quienes entablar algún tipo de relación sin temer o pensar en que podría pasar en el futuro. Cada fiesta o “carrete” en su presencia y compañía eran una anécdota, de cierta manera era el alma de la fiesta y todo el mundo lo ubicaba, lo saludaba y le tenían bastante aprecio. A pesar de ser mas bien flojo y no tener gusto por estudiar, pero si aprender tenía talento para desarrollarse en su carrera y en todo lo que quisiera.
El muchacho creía que nunca se iba a enamorar, pero en el momento menos esperado y con la persona menos indicada sucedió... Era algo que no podía evitar ni describir, a pesar de los comentarios y burlas que recibía de parte de sus amigos. A partir de aquel día su vida cambió y se fue envolviendo cada vez más en aquel amor, lo absorbió y sus amigos no lo vieron más como era antes, se iba temprano a casa y se convirtió en un tipo responsable desde que la conoció y entablaron una relación más importante.
Pasó el tiempo, y todo parecía ir bien, creía no tener enemigos y tenía problemas con muy pocas personas que conocía, mas al contrario, donde fuese era un imán de problemas con la gente desconocida, ya que pocos le entienden. Pero en la confianza está el peligro, uno de sus mejores amigos era su “Judas”, el traidor que le apuñalaba por la espalda a la vez que lo abrazaba, al enterarse de todo esto, porque dicen que “se descubre más rápido a un mentiroso q a un ladrón”, todo se derrumbó en su vida y todos sus planes cayeron como un castillo de arena abrazado por una ola.
En estos momentos se encuentra a la deriva, sin proyectos ni sueños, y alguien sin sueños no tiene nada, ni un propósito de vida y pierde la confianza, pero tienes amigos verdadero, que están y estarán realmente siempre a tu lado y encontrarás a alguien que de verdad te merezca aunque no sea lo que quieres ahora.
Yo por mi parte te regalo lo que me queda de energía aunque caiga, porque tu me tienes que ayudar a levantarme si es que también me canso, ya para eso son los verdaderos amigos.
PD: Por muy “tonto” que uno parezca todo se sabe o se siente, y lo que puede engañar a los ojos, jamás se lo hace al corazón, y un amigo por lo menos, aunque hayan sentimientos encontrados debería ser honesto.
PD2: Espero que vuelvas a ser el de antes.
Esto va con mucho cariño AMIGO.