¡Vamos a tomar una “chela”!? - pregunta uno de los muchachines...
¡Ya! - contestan con seguridad otros dos. Otros por lo general se suman a la cruzada.
Y nuevamente el “triunvirato” se reúne a conversar y reír un poco para salir de la tortuosa rutina que no me agrada para nada, aunque es a veces necesaria.
Cada vez que se dan estas ocasiones somos los que siempre “aperran” y quedan hasta el final. Se generan varias anécdotas cada vez y siempre queda algo simpático que contar.
Aunque no todo se trata de “carretear”, también nos reunimos a estudiar, lo que da muy buenos resultados ya que el círculo de amigos y colegas es bueno y por cierto muy talentoso, por lo que combinar conocimientos resulta de maravillas.
Felizmente los conocí, son muy buenos amigos y excelentes compañeros. Confío mucho en ustedes, pero hay cosas que me reservo y lo saben, como yo sé que lo entienden.

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