
Comenzaron los asados, enchichadas, carretes varios y “cañas”...
Tras un asado con mis amigos, con sueño y algo de “caña”, pero con la firme decisión de cambiar mi vida, me levanté, me duché, tomé mi bolso y me fui en un rumbo que aún no tenía una dirección definida.
Después de casi 2 horas de viaje, me bajé del bus en una bonita playa del litoral central, rodeado por la carretera, un camino de tierra y una laguna. Tomé el celular y te llamé. Era una sorpresa, no me creías y te lo probé con los finos detalles del paisaje y acontecimientos del momento. Tras caminar por la playa conocí a tu familia, que recibieron amablemente al forastero...
Era una familia hermosa y hospitalaria, cálida y unida, que me hizo sentir como uno más del clan, y con cuyos nietos e hijos me sentí muy cómodo y hasta formé una especie de lazo afectivo, que no olvidaré.
Caminamos más por la playa, fuimos a la “caleta de los pescadores”, a la laguna “El Peral”, anduvimos a caballo mientras se ponía el sol, tomamos chicha y cerveza...
Fue el mejor 18 que he pasado, lo pasé súper bien contigo, conocí una familia maravillosa, vivimos aventuras y todo lo bien que lo pasamos, lo recordaré por siempre...
PD: Dile a tus papás que pase lo que pase, lo que les prometí ese día sigue en pie, porque no fallo mis promesas...
Lo demás aún sigue igual... Tamo hablando...