domingo, 31 de agosto de 2008

Un día casi primaveral



Caminando con la nostalgia a mi lado, silenciosa e insistente recordé aquellos rincones que eran parte de mi quehacer cotidiano. Ahora que ya no estoy ahí, añoro aquellos momentos que me trajeron tanto felicidad como una constante tortura que jamás me hizo daño.

Caminé inagotablemente por calles, bajo los árboles que a pesar de los malestares de salud, nos cobijaban del calor en el verano, permitiéndonos disfrutar de una cerveza y por el antiguo “comedor”, que en tiempo record, nos ofreció almuerzo tantas veces. Pasé también junto a una banca, rodeada de una césped algo amarillento, en la cual estuve sentado una vez, nervioso, y en la que lamentablemente presencié la agonía de un peludo y blanquinegro ser vivo y más allá, me senté a leer cómodamente bajo la protección del árbol, que un día el destino marcó su importancia.

Continué incansable recorriendo un extenso camino que en una de sus paradas obligatorias, se encuentra un lugar lleno de sueños y emociones desbordantes para entregarlas a quien se atreva a arriesgarlo todo, hasta llegar a un sitio semi-desierto en el cual estuve varias veces compartiendo de grata compañía. Cuando consideré, era la hora de “hacer un alto” en el “tour”, pasé por un lugar que no conocía personalmente, pero que me habían relatado de su existencia, pero ello, no me agradó mucho por ser un cuento contradictorio a mis ideales, para hacer mi segunda detención en un hermosos lugar que también era igual de desconocido que el anterior, pero agradable a pesar que tenía implicancia con los hechos del lugar anterior. Al pasar las horas, finalmente me levanté de mi banca y caminé hasta la “micro”, siempre con la música de fondo, en mis oídos y mente, que es lo que siempre alivia problemas y complementa alegrías.



Hacía mucho que no escribía, extrañaba esto, pero por el futuro... cualquier cosa se deja atrás, cualquier cosa...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola buen amigo Jim!!!

Como va la vida??? Y ese internado??
Espero que bien... pero espero que ande mejor tu vida...

El otro día fui a comprar pan, lejos, cainé sus buenas cuadras solo por el gusto de comprar bien pan (la nica parte donde venden pan decente cerca de mi casa queda como a 15 minutos caminando) y fue genial ver como los pequeños arbolitos ya están en flor, anunciando que el invierno ya muere.

Pa mi... ese fue el comienzo de la primavera. Y comiendo pan calientito recién sacado de la amasadería, jejejejejeje...

Un abrazo!!!